Descubrimiento de sintaxis en la comunicación animal de algunas aves. El caso del Parus minor

24, Mar, 2016 | 0 Comentarios

       Es curioso como desde sus comienzos la divulgación científica ha tratado de adaptar lo que descubríamos sobre comportamiento animal a patrones de comportamiento humanos que nos fueran mucho más familiares. Y la comunicación animal es uno de los temas favoritos de muchos divulgadores que humanizan conductas animales. Así hemos considerado tradicionalmente que los perros se “hablan” los unos a los otros cuando se ladran.

      La realidad parece ser mucho más compleja que esto. En sentido estricto se consideraba que la sintaxis, el modo de ordenar las palabras o sonidos para codificar un mensaje, era una cualidad única y distintiva de los seres humanos, incluso algunos pensadores como E. Coseriu calificaron al ser humano como “ser hablante, es más, es EL ser hablante” sentenciando que “el ser humano es el único ser que habla”. ¿Será posible que ante tanta diversidad estemos comunicativamente tan solos?

      El hecho de que podamos poner orden a las palabras o los sonidos transforma una sucesión de sonidos en un mensaje codificado que comprende el receptor, si no existiera ese orden en los sonidos el reinado de la arbitrariedad del signo impedirían la existencia de mensajes. Digamos entonces que el mensaje complejo dotado de significado depende de la existencia de la sintaxis u orden sonoro.

        En primates y algunas aves se sabía que determinados sonidos codificaban un significado, pero carecía de sucesión u orden, lo que limitaba el abanico de posibilidades comunicativas. Recientemente un grupo de investigadores de Japón, Suiza y Suecia han descubierto por primera vez algo que parece ser un sintaxis primitiva en una especie de pájaro, el Parus minor. La elección de la especie está relacionada con su amplio repertorio vocal, que permite alterar secuencias de emisiones y observar la respuesta en el grupo.

       Básicamente los investigadores se dieron cuenta de que estos pájaros respondían con comportamientos diferentes a la secuencia de tonos ABC-D que a D-ABC de lo que se deduce que la capacidad para elaborar mensajes es mucho más compleja de lo que se esperaba. De la misma forma que el lenguaje humano presenta infinitas posibilidades más que el número de palabras de un lenguaje.

      ¿Sería posible que otras especies con comportamientos complejos estén desarrollando sistemas de comunicación más complejos en sentido estricto? Es posible que este tipo de dudas puedan resolverse en un futuro no muy lejano. Lo que si podemos afirmar es que la creación de mecanismos de adaptación anti depredador presenta costes evolutivos enormes y que no se manifestaría de no ser por su utilidad social. Veamos que repercusión tiene este trabajo en cetólogos, primatologos y especialistas de otros ámbitos.

         Nos quedamos de momento con la sensación de no estar tan solos. Reconforta la compañía en el club de los seres hablantes… Si despertáramos a todos aquellos filósofos y lingüistas y les dijéramos que hemos descubierto que según sus definiciones un pequeño pájaro de Japón es “humano”, que pensarían entonces de cetáceos, primates, perros…

Para más información consulta el artículo completo en:

http://www.nature.com/ncomms/2016/160308/ncomms10986/full/ncomms10986.html

Bibliografía:

Suzuki, T. N. et al. Experimental evidence for compositional syntax in bird calls. Nat. Commun. 7:10986 doi: 10.1038/ncomms10986 (2016).

Cosireu, E. El hombre y su lenguaje: estudios de teoría y metodología lingüística. Madrid. Ed. Gredos (1977).

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